Nuestra Historia

El cuerpo de Bomberos fue fundado el 26 de septiembre de 1966, por iniciativa de los integrantes del  Rotary Club Carlos Paz, entre los que se encontraban Francisco Moralejo y Aldo Rigazio, entre otros, siendo su primer Jefe de Bomberos Leandro Robledo. Mucho fue el sacrificio realizado por sus integrantes para erigir la que hoy es una de las instituciones más reconocidas de nuestra ciudad. Mucha gente colaboró y lo sigue haciendo para que esto sea posible.  En su trayectoria, varios voluntarios han transitado por sus instalaciones, y algunos de ellos ofrendando sus vidas en servicio del prójimo como ocurrió con el bombero Ramón Cisneros en 1970 y el oficial ayudante Sergio Barsky en 1983.

Siendo presidente del Rotary Club Aldo Rigazio en el año 1965, se decidió que la Obra sería el Cuerpo de Bomberos Voluntarios. En la primera Asamblea el 26/11/1965 la Comisión Provisoria estaba presidida por Adolfo Santa Cruz y el Secretario César Rojas, Asamblea que se distinguió por la numerosa concurrencia de Instituciones que se adherían al emprendimiento. El 25/06/1966 se constituye la primera Comisión Directiva con carácter provisorio hasta que se preparen los Estatutos y Reglamentos. El 26 de septiembre de 1966 se constituye la Asamblea Constitutiva y fundación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios: Presidente: Dr. Francisco Moralejo, Vicepresidente: Eusebio Herrero, Secretario: Aldo Rigazio,  Tesorero:  Osvaldo Boggio, Vocales:  Lorenzo Pizutto, Armando Pontarelli y Eduardo Moyano.

En los 51 años de vida de nuestro Cuerpo de Bomberos Voluntarios perdura el recuerdo para aquellos pioneros que un día decidieron formar esta grandiosa Institución, que se echó a andar gracias a sus aportes solidarios y al coraje de muchos jóvenes que vieron en el Cuerpo Activo una forma de demostrar la hermosa misión de servir al prójimo.  Nunca sabremos si esas personas notables de una Villa Carlos Paz muy distinta a la que vivimos habitualmente y que en 1966 contaba con diez mil habitantes, fueron conscientes de lo que significaba tener un Cuartel de Bomberos y lo que significó para una ciudad que creció de manera vertiginosa.  Cuantos seres humanos pueden contar las tristes experiencias de haber vivido una situación límite y gracias a la mano oportuna de algún bombero anónimo pudieron permanecer en el tiempo y tal vez ser testigos de cómo sus seres queridos también  eran rescatados, `puestos a resguardo y volver a nacer.  Alguien una vez dijo que “una forma de dar vida era también salvándola” y esa fue, es y será siempre nuestra misión sin importarnos los riesgos y sin importarnos los costos.

Queremos brindarle un emotivo reconocimiento a las mujeres y hombres de nuestra sociedad que han aportado sus horas, sus materiales y en algunos casos hasta su propia vida.  Este mismo reconocimiento es para los socios y vecinos benefactores que con humildad y desde el anonimato se han trasformado en los cimientos y en las columnas principales de esta edificación a la que día a día le colocamos un granito de arena.

Estamos orgullosos de ser lo que somos y de luchar por lo que consideramos justo. Llámenos siempre, que siempre estaremos dispuestos a extender la más hermosa mano que tiene el ser humano y que es la solidaria.